lunes, 19 de agosto de 2019

Veinticuatro miniaturas rusas en el Open de Sants

La organización del XXI Obert Internacional d'Escacs de Sants, Hostafrancs i la Bordeta, el abierto de ajedrez con mayor número de inscritos de los que se celebran en España, ha incluido la presentación de Veinticuatro miniaturas rusas dentro de las actividades programadas alrededor de la competición. Una invitación así no puede declinarse: no solo por la importancia y la envergadura del evento, sino también por los buenos recuerdos que guardo de las Cotxeres, marco de las presentaciones anteriores de los libros Cruentos ejemplares y otras microficciones, Las jugadas intermedias y Producto interior muy bruto.

La presentación, que coincidirá con la disputa de la quinta ronda del campeonato, tendrá lugar el próximo martes, 27 de agosto, a las 20 horas. Se celebrará en la Sala de Conferencias de las Cotxeres de Sants, sita en la planta baja del edificio A del centro cívico.

Ejercerá de presentador, en esta ocasión, el escritor y ajedrecista Jorge Ignacio Aguadero, con quien coincidí hace mil años defendiendo los colores del Club d'Escacs Sant Martí. Posteriormente fichó por el Ateneu Colón y ahora es director técnico del Club d'Escacs Vila Olímpica. Amigo polifacético, novelista, dramaturgo, letrista y guionista, Jorge escribe artículos de opinión en Global Times China y es redactor jefe en la revista Peón de Rey.

Nos encantaría pasar un buen rato la tarde del 27 de agosto con vosotros. Estáis todos invitados.

sábado, 17 de agosto de 2019

Génesis

Eva sacude el tronco sin fortuna y opta por trepar ligera al árbol. Feliz con el plátano obtenido, va al encuentro de Adán para mostrárselo. Cuando la serpiente al fin da con ella, Eva ya está donde Adán. Lamenta el reptil el retraso, puesto que pretendía una charla privada y ahora debe dirigir su tentador parlamento a ambos.

Sin apenas dejarle articular palabra, Adán se abalanza sobre la bicha, le quiebra el espinazo y le arranca la cabeza de un bocado para, a continuación, escupirla bien lejos. Chilla y voltea el cuerpo de la serpiente dando saltos y brazo en alto mientras Eva se despioja, sentada al pie del manzano, y aplaude y ríe aparatosamente y vuelve a despiojarse con frenesí. Cuando a Adán se le cansa el brazo, tira al suelo lo que queda de la serpiente, la patea, se rasca el culo y se aleja graciosamente arrastrando los nudillos en dirección al monolito.

Orgulloso de sus criaturas, Dios se golpea con los puños el vigoroso pecho y, al comprobar que el sol se está poniendo, se marcha a dormir con la satisfacción que proporciona el trabajo bien hecho.

miércoles, 24 de julio de 2019

El extraño caso de Lord Carnwath

Watson certifica que el hombre está muerto. No se observan en él signos de violencia. Holmes se inclina sobre el cadáver de Lord Carnwath y recoge de la alfombra la pipa Author del abogado cuyo cuerpo yace junto a la chimenea encendida. Observa el caño y el estrechamiento de la cánula con detenimiento, estudia la cazoleta, huele las rizadas hebras antes de llevársela a la boca. Da una, dos, tres caladas. Asiente. La pipa no se ha apagado aún, tal y como ha supuesto, circunstancia que le ayuda a determinar el momento preciso de la muerte. Presiona ligeramente el tabaco con su propio atacador. Watson, entretanto, toma notas en un cuadernillo. Las densas volutas de humo ascienden formando caprichosas figuras en el aire enfermo de la estancia. Aspira reflexiva y uniformemente mientras estudia la disposición del tintero y de las cuartillas sobre el escritorio, mientras trata de comprender por dónde ha huido el asesino de un estudio sin salida aparente. El humo dulzón parece disiparse con la pausa de los movimientos de Holmes y pierde altura, desciende suave y envolvente hasta enroscarse alrededor del cuello del famoso detective.

Le pregunta Watson si conoce ya el nombre del asesino y un elemental agónico se ahoga en la garganta de Holmes, que pierde, a continuación, el sentido. El doctor corre hacia él, le toma la muñeca y trata, sin fortuna, de encontrarle el pulso.

martes, 16 de julio de 2019

Presentación de Veinticuatro miniaturas rusas en el XXI Obert Internacional Sant Martí

Este blog ha estado cerca de un año parado y semejante dejadez no puede tolerarse. Es hora de sacudirse la pereza y retomar el ritmo de publicaciones. No se me ocurre mejor excusa para reanudar la tarea que reseñar brevemente la presentación que de Veinticuatro miniaturas rusas hicimos el domingo pasado en Sant Martí.



Lo cierto es que pasamos una tarde estupenda (y pienso que muy divertida) en la cafetería del Centre Cívic de Sant Martí presentando el libro de cuentos de ajedrez que el pasado mes de febrero me publicó la editorial bogotana Caballito de Acero. El acto se circunscribía dentro de las actividades complementarias del XXI Obert Internacional Sant Martí.




Agradezco, de nuevo, las facilidades ofrecidas por la organización del campeonato, la dirección del centro cívico y los responsables de la cafetería; la presentación de Marc López Forn y Roger Torralbo, de Cooltura Escacs, que manejan la escena como nadie; las fotografías de Roger Salvo (sólo comparto una pequeña selección de su magnífico reportaje gráfico); y, cómo no, la asistencia de tantos amigos sin cuya presencia no habría tenido sentido montar semejante sarao.

Gracias a todos.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Cuento sahariano

El escorpión contempla la curiosa escena desde lo alto de la duna. Si el siroco no hubiera borrado las huellas de los dos hombres que acaban de tropezar en mitad del desierto, serían visibles dos líneas rectas kilométricas que se han encontrado en un punto, indeterminado y casual, del infinito océano de arena.

Da un paso a la derecha uno para continuar su travesía y el otro, en un acto reflejo, se aparta a su izquierda para dejarlo pasar. Gruñe el primero, contrariado. El segundo intenta disculparse pero no consigue articular ningún sonido que salga de sus labios agrietados. Da otro paso a la derecha ése para evitarlo y otro a la izquierda aquél. Vuelven a encontrarse. Se miran, ahora provocadores, con los párpados entornados, intentando desafiarse. Apenas mantienen el equilibrio. Uno trata de decir aparta, ¿es que no te enseñaron urbanidad en la escuela?; quítate tú que yo voy por mi derecha, es lo que quiere responder el de delante. Prueban a evitarse por tercera vez con tan mala fortuna que chocan de nuevo.

Se aguantan la mirada borrosa durante minutos. Bailan las figuras humanas que tienen ante sus ojos. Notan cómo los pies desnudos se les hunden en la arena, cómo ésta se filtra entre los dedos heridos. El viento abrasador les golpea el rostro y agita sus andrajos. Los párpados quemados y el sol inclemente los obligan a bajar la vista. Primero, al que venía del sur y, luego, al que bajaba desde el norte. Descubren las llagas de sus piernas y ven sus pies enrojecidos. Los propios y los ajenos, separados tan sólo por unos pocos centímetros. Y, en medio, dudando entre ambos, el escorpión que no sabe por quién empezar.

miércoles, 4 de julio de 2018

Lo trágico

El niño arrastra su camión por la grada de cemento. Ajeno a la tragedia. El Jùpiter acaba de empatar y dispone de diez minutos para conseguir otro gol más que ni siquiera le garantiza la permanencia. También depende de lo que haga el Lloreda en Avià.

Oigo, a mi espalda, las ruedas del camión de latón que va de aquí para allá. Los labios del niño que vibran al simular el ruido del motor. En una grada vacía se oye todo. El niño. El camión. El árbitro que se dirige a los jugadores por el número. Los últimos minutos de un partido, de una liga, de una categoría que se nos escapa.

Veo correr al niño incansable del camión en dirección al córner. Dos abuelos impasibles, con gorra y bastón, siguen con la vista perdida las atolondradas acometidas de los grisgranas. Esto no lo saca adelante ni Serrano con sus gritos ni Carlitos Vidal. Posiblemente el niño sea el nieto de uno de los dos viejos. Posiblemente esos dos abuelos ya estaban en el campo cuando fui por vez primera a la Verneda con mi padre. Cuando el estadio se llenaba para ver al equipo legendario que ascendió a Segunda B. Posiblemente.

Pero ahora sólo hay cuatro viejos.

Un niño con un camión de juguete.

Y cemento.

Sigo acodado en la valla publicitaria de la grada sol. En mitad del campo. Donde acostumbraba a ponerme con mi padre. Quien está a mi lado ahora, como yo lo estuve entonces, es el niño. Con el camión asomándole por debajo del sobaco. Descubro su presencia en el mismo instante en el que el árbitro pita el final. Dos o tres jugadores del Júpiter, consumada la debacle, se dejan caer sobre el césped. Bernal queda de rodillas.

El niño tiene los ojos llorosos. Es demasiado pequeño para entender que todo esto es cíclico, que pasarán los años y dentro de unas cuantas temporadas, las que sean, el club volverá a Tercera. Así que le pongo la mano en el hombro con impostada gravedad. Una tragedia, chaval, le digo, una tragedia que hemos de afrontar de la mejor forma, siempre con optimismo, ¿entiendes lo que estoy queriendo decirte?, añado para desdramatizar.

Él me dice que sí cabeceando sin demasiada convicción, desoladamente triste y con las pestañas húmedas aún, y me alarga el camión para que vea las ruedas rotas, para que vea que no tienen arreglo.

lunes, 18 de junio de 2018

Agente doble

Nadie repara en mí al dejar el sobre en el lugar convenido. Me tomo un café solo, sin azúcar, en el bar de la estación de autobuses. Regreso a los veinte minutos e intercepto el sobre en la misma taquilla donde lo oculté. Lo abro y leo mis instrucciones.

Comprendo que tengo que ser eliminado.

(Relato finalista de la edición del mes de mayo de La Microbiblioteca. En los siguientes enlaces podéis consultar el resto de relatos seleccionados y los microrrelatos ganadores de mayo).

lunes, 4 de junio de 2018

Miguel Ángel Buonarroti

Le obsesionaba aquella creencia de Miguel Ángel de que todo bloque de mármol blanco encerraba la figura de un David cabezón o de un Moisés cornúpeta. De que el secreto de extraer un ángel de la piedra era tan simple como eliminar la materia sobrante que lo aprisionaba y lo escondía a los ojos de los hombres.

Así que cogió una Biblia, al no tener a mano obra escrita más voluminosa, en busca del microrrelato perfecto. Eliminó libros, versículos, cuantas palabras encontró superfluas. Hasta que dio con un texto ideal. Ahí estaba y nadie antes había sabido verlo. La historia resultante, que trataba de un gigante llamado Sansón que embarcaba en un arca una pareja de estatuas de sal, otra de hijos pródigos, un trío de reyes de Oriente (por algún motivo habían de ser tres y no dos), dos becerros de oro, dos leprosos y tres crucificados (tampoco éstos podían ser pareja) por mandato de una autoritaria y lenguaraz zarza en llamas, no consiguió, sin embargo, satisfacerle.

Contrariado, aquella misma tarde compró en la papelería de la esquina un nuevo estuche de rotuladores rojos y otra docena de típex de reglamento. Fue a la biblioteca pública y sacó en préstamo Guerra y paz y Los miserables. Y reanudó, manos a la obra con brío y renovado entusiasmo, su ambicioso proyecto.

lunes, 19 de marzo de 2018

Contra natura

Y, en descabalgando San Jorge de la montura, no vio salir de la gruta al dragón al cual venía a dar muerte, como esperare, sino a la más bella muchacha que imaginarse uno pueda. Los cabellos color de miel de la doncella lo cautivaron; la elegancia de su porte y la gracilidad de sus movimientos lo terminaron de hechizar. Apenas recuperado de tamaño encantamiento, redobló la sorpresa del caballero el hecho de que la fermosa criatura, en lugar de practicar la cristiana fabla para dirigirse a él, escupiera fuego por la boca. Dedujo que había de hallarse ante el fruto de la unión contra natura entre la bestia y la princesa que le fuera entregada, años ha, para apaciguar su furia.

Se corrompió, de pronto, el aire y vibró el suelo con una fuerza tal que devino temblor bajo sus pies; bramó el dragón al asomar la monstruosa cabeza fuera de la cueva y desplegar las alas. Descartó entonces el caballero la empresa que hasta allí lo llevare y, dejando caer el acero, hincó la rodilla en tierra para encomendarse al Altísimo y a todos los santos del cielo con el propósito de obtener, ansí, la bendición del futuro suegro.

jueves, 15 de marzo de 2018

Amor(se) o Los transoceánicos amores entre Don Mateo Orduña y Sanclemente, dramaturgo y miembro de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras, y Doña Theresa Pennington, primera actriz de la compañía teatral de los hermanos Riopedre, de gira en Buenos Aires durante la primavera de 1846


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(1) -Cuelga tú.
     -No, bobo, cuelga tú.


(Relato finalista de la edición del mes de febrero de La Microbiblioteca. En los siguientes enlaces podéis consultar el resto de relatos seleccionados y los microrrelatos ganadores de febrero).