lunes, 14 de octubre de 2019

Microrrelatos en Radio Torredonjimeno

Llevaba tiempo con la idea de escribir esta entrada y, por hache o por be, he ido dejando pasar los días hasta que hoy, por fin, me he decidido a hacerlo.Quería dedicarle unas líneas de sincero agradecimiento a Manuel Hermoso, de Radio Torredonjimeno, por la difusión del microrrelato que ha hecho este verano a lo largo de trece programas. Ernesto Ortega, Mar Horno y yo mismo hemos tenido el honor de ser los autores fijos leídos en cada uno de las emisiones y nos han acompañado, durante tres meses, cerca de treinta autores, excelentes microrrelatistas todos, muchos de ellos buenos amigos.

En el Verano mínimo de Radio Torredonjimeno han sido leídos trece microrrelatos de mi autoría: Almohada insomne, El extraño caso de Lord Carnwath, Mi oreja, Políglota, El abrazo, Azul, La vocación, Una aparición mariana, Cambiazo, Miguel Ángel Buonarroti, El estrangulador, Que hable ahora... y Los turistas. En las próximas semanas iré subiendo a este blog los textos leídos que todavía no han pasado por estas Grimas y leyendas. Os dejo aquí el enlace a los trece programas para que podáis disfrutar del buen hacer de Manuel y de su equipo:

Programa nº1 (02/07/2019)
Programa nº2 (09/07/2019)
Programa nº3 (16/07/2019)
Programa nº4 (23/07/2019)
Programa nº5 (02/08/2019)
Programa nº6 (09/08/2019)
Programa nº7 (16/08/2019)
Programa nº8 (23/08/2019)
Programa nº9 (27/08/2019)
Programa nº10 (03/09/2019)
Programa nº11 (10/09/2019)
Programa nº12 (17/09/2019)
Programa nº13 (24/09/2019)

Muchas gracias, de nuevo, a Manuel y a su equipo por el maravilloso trabajo llevado a cabo. Esperamos el Verano mínimo de 2020 para ver qué sorpresas nos tiene preparadas. Lo esperamos con impaciencia.

martes, 3 de septiembre de 2019

Qué bueno que vinisteis... a Sants

Qué buena tarde pasamos el martes pasado en la Sala de Conferencias de las Cotxeres de Sants presentando las Veinticuatro miniaturas rusas a quien se quiso acercar hasta allí. Por paradójico que parezca, a este escribidor le cuesta dar con las palabras adecuadas para contar lo vivido y por ello va a tirar de fotos y de vídeo (lo facilón, vamos) para que podáis haceros una idea de cómo fue todo.





Muchísimas gracias a los presentes -muchos- por el cariño -también mucho- que me supisteis transmitir; al escritor Jorge Ignacio Aguadero, por su memorable parlamento introductorio; a Toni Ayza, por invitarme a presentar el libro dentro de las actividades paralelas programadas en el XXI Open Internacional d'Escacs de Sants, Hostafrancs i la Bordeta y por su implicación (ya van, si no nos fallan las cuentas ni a él ni a mí, cuatro obras presentadas en Sants); a Lourdes Porta, por las fotografías que he seleccionado para ilustrar este post; y a Luis Sánchez, por el vídeo (lástima que no inmortalizara también las intervenciones de Jorge y de Toni).

 

lunes, 19 de agosto de 2019

Veinticuatro miniaturas rusas en el Open de Sants

La organización del XXI Obert Internacional d'Escacs de Sants, Hostafrancs i la Bordeta, el abierto de ajedrez con mayor número de inscritos de los que se celebran en España, ha incluido la presentación de Veinticuatro miniaturas rusas dentro de las actividades programadas alrededor de la competición. Una invitación así no puede declinarse: no solo por la importancia y la envergadura del evento, sino también por los buenos recuerdos que guardo de las Cotxeres, marco de las presentaciones anteriores de los libros Cruentos ejemplares y otras microficciones, Las jugadas intermedias y Producto interior muy bruto.

La presentación, que coincidirá con la disputa de la quinta ronda del campeonato, tendrá lugar el próximo martes, 27 de agosto, a las 20 horas. Se celebrará en la Sala de Conferencias de las Cotxeres de Sants, sita en la planta baja del edificio A del centro cívico.

Ejercerá de presentador, en esta ocasión, el escritor y ajedrecista Jorge Ignacio Aguadero, con quien coincidí hace mil años defendiendo los colores del Club d'Escacs Sant Martí. Posteriormente fichó por el Ateneu Colón y ahora es director técnico del Club d'Escacs Vila Olímpica. Amigo polifacético, novelista, dramaturgo, letrista y guionista, Jorge escribe artículos de opinión en Global Times China y es redactor jefe en la revista Peón de Rey.

Nos encantaría pasar un buen rato la tarde del 27 de agosto con vosotros. Estáis todos invitados.

sábado, 17 de agosto de 2019

Génesis

Eva sacude el tronco sin fortuna y opta por trepar ligera al árbol. Feliz con el plátano obtenido, va al encuentro de Adán para mostrárselo. Cuando la serpiente al fin da con ella, Eva ya está donde Adán. Lamenta el reptil el retraso, puesto que pretendía una charla privada y ahora debe dirigir su tentador parlamento a ambos.

Sin apenas dejarle articular palabra, Adán se abalanza sobre la bicha, le quiebra el espinazo y le arranca la cabeza de un bocado para, a continuación, escupirla bien lejos. Chilla y voltea el cuerpo de la serpiente dando saltos y brazo en alto mientras Eva se despioja, sentada al pie del manzano, y aplaude y ríe aparatosamente y vuelve a despiojarse con frenesí. Cuando a Adán se le cansa el brazo, tira al suelo lo que queda de la serpiente, la patea, se rasca el culo y se aleja graciosamente arrastrando los nudillos en dirección al monolito.

Orgulloso de sus criaturas, Dios se golpea con los puños el vigoroso pecho y, al comprobar que el sol se está poniendo, se marcha a dormir con la satisfacción que proporciona el trabajo bien hecho.

miércoles, 24 de julio de 2019

El extraño caso de Lord Carnwath

Watson certifica que el hombre está muerto. No se observan en él signos de violencia. Holmes se inclina sobre el cadáver de Lord Carnwath y recoge de la alfombra la pipa Author del abogado cuyo cuerpo yace junto a la chimenea encendida. Observa el caño y el estrechamiento de la cánula con detenimiento, estudia la cazoleta, huele las rizadas hebras antes de llevársela a la boca. Da una, dos, tres caladas. Asiente. La pipa no se ha apagado aún, tal y como ha supuesto, circunstancia que le ayuda a determinar el momento preciso de la muerte. Presiona ligeramente el tabaco con su propio atacador. Watson, entretanto, toma notas en un cuadernillo. Las densas volutas de humo ascienden formando caprichosas figuras en el aire enfermo de la estancia. Aspira reflexiva y uniformemente mientras estudia la disposición del tintero y de las cuartillas sobre el escritorio, mientras trata de comprender por dónde ha huido el asesino de un estudio sin salida aparente. El humo dulzón parece disiparse con la pausa de los movimientos de Holmes y pierde altura, desciende suave y envolvente hasta enroscarse alrededor del cuello del famoso detective.

Le pregunta Watson si conoce ya el nombre del asesino y un elemental agónico se ahoga en la garganta de Holmes, que pierde, a continuación, el sentido. El doctor corre hacia él, le toma la muñeca y trata, sin fortuna, de encontrarle el pulso.

martes, 16 de julio de 2019

Presentación de Veinticuatro miniaturas rusas en el XXI Obert Internacional Sant Martí

Este blog ha estado cerca de un año parado y semejante dejadez no puede tolerarse. Es hora de sacudirse la pereza y retomar el ritmo de publicaciones. No se me ocurre mejor excusa para reanudar la tarea que reseñar brevemente la presentación que de Veinticuatro miniaturas rusas hicimos el domingo pasado en Sant Martí.



Lo cierto es que pasamos una tarde estupenda (y pienso que muy divertida) en la cafetería del Centre Cívic de Sant Martí presentando el libro de cuentos de ajedrez que el pasado mes de febrero me publicó la editorial bogotana Caballito de Acero. El acto se circunscribía dentro de las actividades complementarias del XXI Obert Internacional Sant Martí.




Agradezco, de nuevo, las facilidades ofrecidas por la organización del campeonato, la dirección del centro cívico y los responsables de la cafetería; la presentación de Marc López Forn y Roger Torralbo, de Cooltura Escacs, que manejan la escena como nadie; las fotografías de Roger Salvo (sólo comparto una pequeña selección de su magnífico reportaje gráfico); y, cómo no, la asistencia de tantos amigos sin cuya presencia no habría tenido sentido montar semejante sarao.

Gracias a todos.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Cuento sahariano

El escorpión contempla la curiosa escena desde lo alto de la duna. Si el siroco no hubiera borrado las huellas de los dos hombres que acaban de tropezar en mitad del desierto, serían visibles dos líneas rectas kilométricas que se han encontrado en un punto, indeterminado y casual, del infinito océano de arena.

Da un paso a la derecha uno para continuar su travesía y el otro, en un acto reflejo, se aparta a su izquierda para dejarlo pasar. Gruñe el primero, contrariado. El segundo intenta disculparse pero no consigue articular ningún sonido que salga de sus labios agrietados. Da otro paso a la derecha ése para evitarlo y otro a la izquierda aquél. Vuelven a encontrarse. Se miran, ahora provocadores, con los párpados entornados, intentando desafiarse. Apenas mantienen el equilibrio. Uno trata de decir aparta, ¿es que no te enseñaron urbanidad en la escuela?; quítate tú que yo voy por mi derecha, es lo que quiere responder el de delante. Prueban a evitarse por tercera vez con tan mala fortuna que chocan de nuevo.

Se aguantan la mirada borrosa durante minutos. Bailan las figuras humanas que tienen ante sus ojos. Notan cómo los pies desnudos se les hunden en la arena, cómo ésta se filtra entre los dedos heridos. El viento abrasador les golpea el rostro y agita sus andrajos. Los párpados quemados y el sol inclemente los obligan a bajar la vista. Primero, al que venía del sur y, luego, al que bajaba desde el norte. Descubren las llagas de sus piernas y ven sus pies enrojecidos. Los propios y los ajenos, separados tan sólo por unos pocos centímetros. Y, en medio, dudando entre ambos, el escorpión que no sabe por quién empezar.

miércoles, 4 de julio de 2018

Lo trágico

El niño arrastra su camión por la grada de cemento. Ajeno a la tragedia. El Jùpiter acaba de empatar y dispone de diez minutos para conseguir otro gol más que ni siquiera le garantiza la permanencia. También depende de lo que haga el Lloreda en Avià.

Oigo, a mi espalda, las ruedas del camión de latón que va de aquí para allá. Los labios del niño que vibran al simular el ruido del motor. En una grada vacía se oye todo. El niño. El camión. El árbitro que se dirige a los jugadores por el número. Los últimos minutos de un partido, de una liga, de una categoría que se nos escapa.

Veo correr al niño incansable del camión en dirección al córner. Dos abuelos impasibles, con gorra y bastón, siguen con la vista perdida las atolondradas acometidas de los grisgranas. Esto no lo saca adelante ni Serrano con sus gritos ni Carlitos Vidal. Posiblemente el niño sea el nieto de uno de los dos viejos. Posiblemente esos dos abuelos ya estaban en el campo cuando fui por vez primera a la Verneda con mi padre. Cuando el estadio se llenaba para ver al equipo legendario que ascendió a Segunda B. Posiblemente.

Pero ahora sólo hay cuatro viejos.

Un niño con un camión de juguete.

Y cemento.

Sigo acodado en la valla publicitaria de la grada sol. En mitad del campo. Donde acostumbraba a ponerme con mi padre. Quien está a mi lado ahora, como yo lo estuve entonces, es el niño. Con el camión asomándole por debajo del sobaco. Descubro su presencia en el mismo instante en el que el árbitro pita el final. Dos o tres jugadores del Júpiter, consumada la debacle, se dejan caer sobre el césped. Bernal queda de rodillas.

El niño tiene los ojos llorosos. Es demasiado pequeño para entender que todo esto es cíclico, que pasarán los años y dentro de unas cuantas temporadas, las que sean, el club volverá a Tercera. Así que le pongo la mano en el hombro con impostada gravedad. Una tragedia, chaval, le digo, una tragedia que hemos de afrontar de la mejor forma, siempre con optimismo, ¿entiendes lo que estoy queriendo decirte?, añado para desdramatizar.

Él me dice que sí cabeceando sin demasiada convicción, desoladamente triste y con las pestañas húmedas aún, y me alarga el camión para que vea las ruedas rotas, para que vea que no tienen arreglo.

lunes, 18 de junio de 2018

Agente doble

Nadie repara en mí al dejar el sobre en el lugar convenido. Me tomo un café solo, sin azúcar, en el bar de la estación de autobuses. Regreso a los veinte minutos e intercepto el sobre en la misma taquilla donde lo oculté. Lo abro y leo mis instrucciones.

Comprendo que tengo que ser eliminado.

(Relato finalista de la edición del mes de mayo de La Microbiblioteca. En los siguientes enlaces podéis consultar el resto de relatos seleccionados y los microrrelatos ganadores de mayo).

lunes, 4 de junio de 2018

Miguel Ángel Buonarroti

Le obsesionaba aquella creencia de Miguel Ángel de que todo bloque de mármol blanco encerraba la figura de un David cabezón o de un Moisés cornúpeta. De que el secreto de extraer un ángel de la piedra era tan simple como eliminar la materia sobrante que lo aprisionaba y lo escondía a los ojos de los hombres.

Así que cogió una Biblia, al no tener a mano obra escrita más voluminosa, en busca del microrrelato perfecto. Eliminó libros, versículos, cuantas palabras encontró superfluas. Hasta que dio con un texto ideal. Ahí estaba y nadie antes había sabido verlo. La historia resultante, que trataba de un gigante llamado Sansón que embarcaba en un arca una pareja de estatuas de sal, otra de hijos pródigos, un trío de reyes de Oriente (por algún motivo habían de ser tres y no dos), dos becerros de oro, dos leprosos y tres crucificados (tampoco éstos podían ser pareja) por mandato de una autoritaria y lenguaraz zarza en llamas, no consiguió, sin embargo, satisfacerle.

Contrariado, aquella misma tarde compró en la papelería de la esquina un nuevo estuche de rotuladores rojos y otra docena de típex de reglamento. Fue a la biblioteca pública y sacó en préstamo Guerra y paz y Los miserables. Y reanudó, manos a la obra con brío y renovado entusiasmo, su ambicioso proyecto.