Los clásicos nunca pasan de moda. Sí, amigos, los Cruentos ejemplares y otras microficciones se han ganado un huequito en la Microbiblioteca de Barberà del Vallès. Y yo que me alegro y que lo agradezco.
Podéis leer la entrada en la web de la Microbiblioteca en el siguiente enlace.
miércoles, 15 de enero de 2014
jueves, 9 de enero de 2014
Papanoeles sonrientes
Decidir, la semana después del funeral, no postergarlo más e ir una mañana a vaciar el piso de mamá. Encontrarlo todo tal cual estaba la víspera de Reyes. Registrar (qué verbo tan impersonal, pero no hay otro mejor) los cajones del despachito. Encontrar los papeles del banco y guardarlos en carpetas verdes. Revisar el dormitorio. Buscar entre sus cosas. Recuperar el joyero del tocador. Descubrir los álbumes de fotos. Y los demás recuerdos. Abrir el armario, apilar la ropa sobre la cama. Clasificarla para la beneficencia. Hallar, ocultos bajo un juego de sábanas con olor a alcanfor, los paquetes. Sentir entonces un escalofrío. Romper con los dedos vacilantes el que lleva una tarjetita con tu propio nombre, rasgar los papanoeles sonrientes y los abetos adornados del papel de regalo y no poder disimular una mueca de contrariedad al descubrir, en su interior, los mismos calcetines negros de siempre.
(Este microrrelato es uno de los cuatro ganadores del mes de diciembre y uno de los diez finalistas anuales de la tercera edición de ENTC)
(Este microrrelato es uno de los cuatro ganadores del mes de diciembre y uno de los diez finalistas anuales de la tercera edición de ENTC)
miércoles, 1 de enero de 2014
Cuentos engranados y Lectures d'Espagne
Feliz año a todos y... ¡autobombo del bueno!
He recibido dos buenas noticias en estos días de holganza navideña. La primera es la inclusión de mi relato (que no micro) "Incognitous" en la antología solidaria Cuentos engranados, un libro electrónico que tienes que comprar. Porque presumes de Kindle. O porque conoces a alguien que presume de Kindle y no sabes qué regalarle para Reyes. Porque tan sólo son 4,12 € y van directos al Banco de Alimentos de Granada. Porque encontrarás cuentos de Espido Freire y Medardo Fraile. Y de Shua, Olgoso, Neuman, Roas, Cutillas, Otxoa y de los primeros espadas de Talentura y de otros tantos igual de buenos, cincuenta y pico en total, reunidos por obra y gracia de Carolina Molina y Jesús Cano. Porque sí. Más información sobre el libro y cómo adquirirlo en el siguiente enlace.
La segunda es que ya hago compañía, gracias a Caroline Lepage y al equipo de traductores del proyecto Lectures d'ailleurs / Tradabordo (Université de Poitiers y de Bordeaux 3), a tantos colegas y amigos en el segundo volumen de Lectures d'Espagne. A partir de la página 241 encontraréis, traducidos al francés, los microrrelatos "Quatorzième jour" (Día catorce), "Récital poétique" (Recital poético), "Contagion" (Contagio) y "Le Bébé" (El bebé). La publicación, en línea, la tenéis aquí.
He recibido dos buenas noticias en estos días de holganza navideña. La primera es la inclusión de mi relato (que no micro) "Incognitous" en la antología solidaria Cuentos engranados, un libro electrónico que tienes que comprar. Porque presumes de Kindle. O porque conoces a alguien que presume de Kindle y no sabes qué regalarle para Reyes. Porque tan sólo son 4,12 € y van directos al Banco de Alimentos de Granada. Porque encontrarás cuentos de Espido Freire y Medardo Fraile. Y de Shua, Olgoso, Neuman, Roas, Cutillas, Otxoa y de los primeros espadas de Talentura y de otros tantos igual de buenos, cincuenta y pico en total, reunidos por obra y gracia de Carolina Molina y Jesús Cano. Porque sí. Más información sobre el libro y cómo adquirirlo en el siguiente enlace.
La segunda es que ya hago compañía, gracias a Caroline Lepage y al equipo de traductores del proyecto Lectures d'ailleurs / Tradabordo (Université de Poitiers y de Bordeaux 3), a tantos colegas y amigos en el segundo volumen de Lectures d'Espagne. A partir de la página 241 encontraréis, traducidos al francés, los microrrelatos "Quatorzième jour" (Día catorce), "Récital poétique" (Recital poético), "Contagion" (Contagio) y "Le Bébé" (El bebé). La publicación, en línea, la tenéis aquí.
viernes, 20 de diciembre de 2013
Alzheimer
Comprobó la etiquetita que colgaba de la correa y dejó mi reloj encima del mostrador. Pregunté si había podido arreglarlo. Negó con la cabeza. Es demasiado viejo, dijo.
Quiso luego que lo cogiera. Sé que es un reloj antiguo, comenté como si me excusara, ya con él en la mano. No, señor, no es antiguo, es viejo, insistió. Y, señalándome la esfera con el dedo, inclinado sobre el mostrador, me enseñó todas las pequeñas arrugas que la surcaban, inadvertidas hasta entonces por mí. La maquinaria está perfecta, corroboró con pesadumbre, pero ha olvidado para qué sirve.
Pobre relojito mío, lamenté con un nudo en la garganta, al ver confirmadas mis sospechas.
Quiso luego que lo cogiera. Sé que es un reloj antiguo, comenté como si me excusara, ya con él en la mano. No, señor, no es antiguo, es viejo, insistió. Y, señalándome la esfera con el dedo, inclinado sobre el mostrador, me enseñó todas las pequeñas arrugas que la surcaban, inadvertidas hasta entonces por mí. La maquinaria está perfecta, corroboró con pesadumbre, pero ha olvidado para qué sirve.
Pobre relojito mío, lamenté con un nudo en la garganta, al ver confirmadas mis sospechas.
miércoles, 4 de diciembre de 2013
Soldaditos
Encontré, agazapado detrás del bonsai, a un soldado japonés de plástico color café con leche, de base plana rectangular y armado con un fusil, de ésos que salían en los sobres sorpresa de Montaplex que compraba de chico en la tienda de chucherías de la señora Modesta. No sé, a ciencia cierta, quién de los dos se sorprendió más. Cuando quise saber qué diantre hacía entre mis macetas me explicó muy excitado que se escondía de un americano. Hablaba español a trompicones, con fuerte acento de Okinawa. “Vaya, otro caso más de japonés hallado tras años de incomunicación que no se ha enterado de que la guerra acabó hace décadas”, me dije.
Qué irritado estaba, el muy gilipollas. Me habló de un nordista monocromo como él, en su caso azul, quien, sable en mano, hacía años que lo perseguía por toda la casa, cuando no le tocaba al americano esconderse de sus ataques. Presumía de manejarse mejor que el yanqui entre las plantas, acostumbrado como estaba a las escaramuzas en la selva de las islas del Pacífico. Me divertí de lo lindo escuchándolo. En el momento de regalárselo al nene de los del sexto primera, el soldadito me dedicó unas palabras horribles que prefiero omitir. Me acusaba de haberme posicionado de parte de su encarnizado enemigo y me amenazaba con terribles tormentos por traidor y colaboracionista. Al niño le pareció divertido el modo de refunfuñar de aquel muñequito, así que se lo guardó en el bolsillo del pantalón, encantado de la vida. Allí metido, sus gritos nos llegaban atenuados y producían un efecto muy gracioso que hizo reír con ganas al hijo de mis vecinos.
Hace ya dos semanas que me pongo el despertador a diferentes horas de la madrugada, con la intención de sorprender al nordista que anda por casa durmiendo entre los cactus o debajo del sofá. Todavía no he dado con él. Pero pronto he de darle caza. Palabra.
Qué irritado estaba, el muy gilipollas. Me habló de un nordista monocromo como él, en su caso azul, quien, sable en mano, hacía años que lo perseguía por toda la casa, cuando no le tocaba al americano esconderse de sus ataques. Presumía de manejarse mejor que el yanqui entre las plantas, acostumbrado como estaba a las escaramuzas en la selva de las islas del Pacífico. Me divertí de lo lindo escuchándolo. En el momento de regalárselo al nene de los del sexto primera, el soldadito me dedicó unas palabras horribles que prefiero omitir. Me acusaba de haberme posicionado de parte de su encarnizado enemigo y me amenazaba con terribles tormentos por traidor y colaboracionista. Al niño le pareció divertido el modo de refunfuñar de aquel muñequito, así que se lo guardó en el bolsillo del pantalón, encantado de la vida. Allí metido, sus gritos nos llegaban atenuados y producían un efecto muy gracioso que hizo reír con ganas al hijo de mis vecinos.
Hace ya dos semanas que me pongo el despertador a diferentes horas de la madrugada, con la intención de sorprender al nordista que anda por casa durmiendo entre los cactus o debajo del sofá. Todavía no he dado con él. Pero pronto he de darle caza. Palabra.
martes, 26 de noviembre de 2013
Triplenilunio
Desde que salen tres lunas, una debajo de la otra, alineadas como los botones de una inmensa camisa de negra seda, aún se entiende menos el comportamiento de las mareas. El ayuntamiento ha cesado, por innecesarios, a dos tercios de los serenos. Los poetas que no se han colgado de un árbol se pasan las horas suspirando. Los perros aúllan el triple y los gatos, de tanta luz nocturna como tenemos, han dejado de ser pardos. Lo peor viene al dibujarse en el cielo la triple luna llena: lo de los licántropos va a tener, nos cuentan, muy difícil solución.
martes, 19 de noviembre de 2013
Un color ignoto
A la conclusión del congreso, los lingüistas anunciaron, para alborozo de académicos y filólogos de todo el mundo y pasmo de la población en general, el relevante hallazgo de la palabra que habría de definir un nuevo color maravilloso y su inminente inclusión en la futura edición del diccionario normativo. Aplaudieron unos la sonoridad de la misma, loaron con entusiasmo otros su oportunidad, todos coincidieron en destacar la adecuación del nombre dado.
Ejércitos de exploradores y aventureros de los cinco continentes se apresuraron a adentrarse en la Amazonía esmeralda, a perderse en los desiertos, ocres y hostiles, y a recorrer de extremo a extremo los níveos casquetes polares, embarcados en expediciones científicas cuyo único objetivo era descubrir en la naturaleza ese color increíble, fantástico y todavía desconocido que ya tenía nombre.
Pasan los años sin que llegue el ansiado anuncio del hallazgo que todos esperamos. Pero no perdemos la esperanza.
Ejércitos de exploradores y aventureros de los cinco continentes se apresuraron a adentrarse en la Amazonía esmeralda, a perderse en los desiertos, ocres y hostiles, y a recorrer de extremo a extremo los níveos casquetes polares, embarcados en expediciones científicas cuyo único objetivo era descubrir en la naturaleza ese color increíble, fantástico y todavía desconocido que ya tenía nombre.
Pasan los años sin que llegue el ansiado anuncio del hallazgo que todos esperamos. Pero no perdemos la esperanza.
lunes, 4 de noviembre de 2013
Almohada insomne
Mi almohada padece de insomnio. Siempre que se lo comento a alguien pone cara de extrañeza. Como usted ahora mismo. Pero es así, no logra dormir. No para de moverse tratando de conseguir la postura que le permita conciliar el sueño y, cuando se cansa de dar vueltas, se levanta y va por el pasillo arriba y abajo. Toda la noche. Parece sonámbula pero, claro, qué más quisiera ella que serlo. Significaría que, al menos, duerme, ¿a que sí? Deambula hasta que se aburre y vuelve a la cama y se repite de nuevo todo el ritual.
Es por eso por lo que yo descanso tan mal. Pero, ojo, para nada la causa de que me duerma y acabe llegando siempre tarde al trabajo. No, no, ni mucho menos. La culpa de mis retrasos la tiene el despertador. Se me queda dormido y no suena, ¿qué le parece? Tiene narcolepsia. Qué desastre. Ahora que pienso, ojalá intercambiaran sus males. Sería lo ideal, ¿verdad?
(Podéis escuchar este texto en Los jardines de Puck, por gentileza de Mar G. Mena)
Es por eso por lo que yo descanso tan mal. Pero, ojo, para nada la causa de que me duerma y acabe llegando siempre tarde al trabajo. No, no, ni mucho menos. La culpa de mis retrasos la tiene el despertador. Se me queda dormido y no suena, ¿qué le parece? Tiene narcolepsia. Qué desastre. Ahora que pienso, ojalá intercambiaran sus males. Sería lo ideal, ¿verdad?
(Podéis escuchar este texto en Los jardines de Puck, por gentileza de Mar G. Mena)
miércoles, 30 de octubre de 2013
El bebé
Tiene la nariz de tu madre. ¿No te habías dado cuenta? En realidad, de nariz para arriba es un González, no te quepa la menor duda. Los ojos son los de la abuela Catalina, tan pequeños y juntos, redonditos, ¿verdad?, y del mismo color que los tuyos. Es algo que no puedes negar. Las orejas, también de tu padre, ¿no ves los lóbulos? Incluso la frente. Eso sí, la boca, los labios finos, la barbilla, son los de mi hermano y tiene mis mofletes. Podríamos hablar de las manitas, sigo pensando que de González aunque tú no seas de ese parecer. Yo lo tengo claro pero tampoco es cuestión de discutir. Míralo, obsérvalo bien. Fíjate, ¿no crees que hemos engendrado a un monstruo? ¿A que sí?
jueves, 24 de octubre de 2013
Cruentos ejemplares, nº 27
La maté porque me desperté antes. Así de sencillo. Hacía demasiado tiempo que no nos llevábamos nada bien y, después de la discusión de la noche anterior, los dos teníamos claro que aquello no podía durar ni un día más. No creo equivocarme demasiado si le digo que ella habría hecho lo mismo si hubiese puesto el despertador minutos antes de las siete y diez.
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