Si tras guardar cama durante días usted ya se siente bien pero observa que el termómetro, al tomarse la temperatura, sigue clavado en los treinta y ocho, no debe preocuparse. Descarte volver a llamar al médico porque, seguramente, le habrá ocurrido lo que a mí: es su termómetro el que tiene fiebre, es usted quien le ha contagiado su enfermedad.
Mi consejo es que evite sacudirlo como hasta ahora porque el mercurio seguirá sin bajar y tanta brusquedad no puede hacerle ningún bien. Reposo, baño María diario y manténgalo alejado de axilas y corrientes de aire. Son muy contraproducentes.
(Este relato ha quedado en octavo lugar del concurso En 99 palabras. Podéis leer el resto de micros galardonados en el siguiente enlace)
sábado, 28 de abril de 2012
martes, 24 de abril de 2012
Perry Mason
Perry Mason interrumpió el interrogatorio que ejercía sobre su defendido. El abogado dio un giro de ciento ochenta grados y, dirigiéndose al público, proclamó la inocencia del acusado y declaró que el autor material del crimen era ¡Waldo Jeffers! El ilustre secundario, al verse señalado por el índice delator de Raymond Burr, se levantó del asiento y confesó su culpa entre ridículos sollozos, a pesar de que el letrado no aportaba ninguna prueba en su contra. Dos alguaciles lo condujeron hasta la puerta del plató número tres, donde se había recreado la mayor parte de los juicios de la serie televisiva. Antes de ser introducido en el furgón pudo escuchar cómo el director daba la toma por buena y vio a Mr. Burr secarse el sudor de la frente con una toallita y pedir un café, como tenía por costumbre sobre las once de la mañana, a su asistente personal.
jueves, 19 de abril de 2012
Cómo conseguir tu ejemplar de Cruentos ejemplares y otras microficciones
Este fin de semana llegan a las librerías, por fin, los Cruentos ejemplares y otras microficciones. Así que ya estarán a vuestra disposición el 23 de abril (Sant Jordi/Día del Libro). En vuestras manos está que se conviertan o no en (ejem) best seller. Si estáis interesados en su adquisición, podéis comprarlo en:
También podéis encargarlos a vuestro librero de guardia, sea éste de Málaga, Murcia o Albacete. Igualmente, desde el 20 de abril, podrán comprarse en línea en:
Para los amantes de los chismes electrónicos, la versión pdf ya está disponible en Editorial Seleer y, a partir de mayo, se podrá adquirir el ebook para Kindle en Amazon.es.
- librería-papelería Xeito (c. Rosselló, 384. BARCELONA. Ahí estaré el día 23 por la mañana, así que si alguien los quiere firmados, que pase entre las 11 y las 12)
- librería Jaimes (Passeig de Gràcia, 64. BARCELONA)
- librería Atelier (la parada el día de Sant Jordi estará en Passeig de Gràcia con Mallorca. A partir de ese día los venderán en la librería de c. Mallorca, 272. BARCELONA)
- Saltamartí Llibres (c. Canonge Baranera, 78. BADALONA)
También podéis encargarlos a vuestro librero de guardia, sea éste de Málaga, Murcia o Albacete. Igualmente, desde el 20 de abril, podrán comprarse en línea en:
Para los amantes de los chismes electrónicos, la versión pdf ya está disponible en Editorial Seleer y, a partir de mayo, se podrá adquirir el ebook para Kindle en Amazon.es.
domingo, 15 de abril de 2012
Escondite
Cerré la puerta despacio, sin hacer ruido. Temí que nos descubriera enseguida dado que había quedado entreabierta. Me agazapé entre los zapatos de mamá mientras Bartolomé buscaba cobijo detrás de los abrigos y el chaquetón de papá. Julián también quiso ocultarse entonces en el armario pero lo echamos porque los tres no cabíamos ahí dentro. Finalmente optó por esconderse tras el sofá orejero. César no sólo fue incapaz de encontrarnos sino que nunca más volvimos a verlo. A veces pienso que igual no había entendido bien las reglas. Sin embargo, si algo me molestó de veras fue no saber si quien acabó ganando el juego, en realidad, fue él.
viernes, 6 de abril de 2012
Pastores, venid
Apostado tras un arbusto espinoso, deja un instante el palo en el suelo para formar un cuenco con las manos y calentárselas con su propio aliento. Qué mal está el campo, qué mal, repite para sí. Otro, más fiel a la tradición, también trata de combatir el frío de la noche ejecutando con una quijada de burro golpes dirigidos a un enemigo invisible. El tercer pastor mastica distraídamente una hogaza de pan duro, oculto tras un pedrusco, al otro lado del camino, cuando el que hace de vigía les advierte de que ya se divisan los perfiles de los tres camellos. Llevando a esos excéntricos reyes de Oriente, cargados de riquezas y casi sin séquito. Apenas unos pajes bastante enclenques, tal como habían conseguido sonsacarle, a pedradas y puntapiés, a aquel tipo tan delicado que se les había aparecido, a deshoras, diciendo ser un ángel anunciador de no sabían exactamente qué cosa.
jueves, 5 de abril de 2012
Cruentos ejemplares... Primera reseña y buena crítica en la Internacional Microcuentista
La Internacional Microcuentista, en su sección Microscopio, ha publicado una reseña de Cruentos ejemplares y otras microficciones. Una buena crítica ante la cual sólo puedo escribir palabras de agradecimiento. ¿Que exagero, decís? Ni hablar. Como muestra, un botón, la frase con la que concluye la reseña:
"[...] lo fantástico de estas piezas nace de algo insignificante, trivial, y es su posterior desarrollo, provisto de un esfuerzo imaginativo, el que aporta lo maravilloso al texto. En lo pequeño cabe lo grande. En lo real, o en sus fisuras, cabe lo fantástico. En el humor, todo cabe"
No está mal, ¿verdad? Podéis leerla entera en el siguiente enlace.
Gracias, Víctor.
"[...] lo fantástico de estas piezas nace de algo insignificante, trivial, y es su posterior desarrollo, provisto de un esfuerzo imaginativo, el que aporta lo maravilloso al texto. En lo pequeño cabe lo grande. En lo real, o en sus fisuras, cabe lo fantástico. En el humor, todo cabe"
No está mal, ¿verdad? Podéis leerla entera en el siguiente enlace.
Gracias, Víctor.
martes, 3 de abril de 2012
Cruentos ejemplares... ¿quién me acompañará en la presentación?
Conocemos ya la composición de la mesa en la presentación del martes que viene. Un cartel de lujo. Por un lado, tenemos a Pedro Herrero (foto), escritor amigo, excelente microrrelatista y editor de la revista digital En sentido figurado. Y, por otro, al incombustible Nacho Abascal, compinche estrechamente vinculado al Club d’Escacs Sant Martí y con amplia experiencia en eso de los parlamentos.
Ambos nos harán pasar un buen rato el próximo martes. Y, sobre todo, reducirán con sus discursos el tiempo de mi intervención. Cosa que, sin duda, agradeceréis.
Ambos nos harán pasar un buen rato el próximo martes. Y, sobre todo, reducirán con sus discursos el tiempo de mi intervención. Cosa que, sin duda, agradeceréis.
jueves, 22 de marzo de 2012
Cruentos ejemplares... ya tiene cubierta
Habemus Tapam!, que dirían en el Vaticano. Poco a poco el libro va tomando forma, como el monstruo de Frankenstein. Ahí tenéis la cubierta. Dentro de casi nada, ya lo sabéis, el resto...
jueves, 15 de marzo de 2012
Abro los ojos
Abro los ojos con la pereza de quien comprueba que los rayos del sol todavía no se filtran por las rendijas de la persiana. Qué extraño, acierto a pensar, es noche cerrada pero tengo la convicción de llevar un buen puñado de horas durmiendo. Enciendo la lámpara de la mesilla a tientas. Me protejo instintivamente la vista con el antebrazo. Demasiado tarde. La luz hiere mis ojos y descubro que me duele la cabeza.
Me incorporo y saco el reloj de pulsera del cajón superior. Marca las nueve. Es imposible, llevo más tiempo en la cama. Compruebo que el segundero no avanza. Doy cuerda al reloj y veo que, al menos, aún funciona. Giro la corona para ponerlo en hora. Las diez, las once, las doce, la una, las dos, me recreo en el movimiento de las agujas. Un momento. Me doy cuenta de lo estúpido de la situación: ni siquiera sé si realmente son las dos, las tres o las cuatro. No tiene sentido ponerlo en hora. Es obvio. Apenas decido posponer la operación para la mañana siguiente y devolver el reloj al cajón cuando descubro un rectángulo de luz proyectado en el suelo de la habitación. Entra por el palmo que ha quedado sin bajar de la persiana. Froto mis párpados con las palmas de las manos. Constato que la luz solar sigue ahí y que no estoy soñando. Ahora lo que centra mi atención es el reloj. Mi reloj Seiko chapado en oro blanco de toda la vida. Vuelvo a girar la corona pero esta vez en el sentido contrario. Las agujas retroceden a la velocidad que dictan las yemas de mi pulgar y de mi índice. Y a la misma que desaparece el rectángulo de claridad del parquet. Adelanto el reloj y vuelve la luz por debajo de la persiana. Lo atraso y vuelve a ser noche cerrada. Así está mejor. Lo guardo de nuevo en el cajón superior y apago la lamparilla. Me dejo caer pesadamente sobre la almohada y me cubro con el embozo sin saber muy bien qué es lo que encontraré cuando despierte.
viernes, 9 de marzo de 2012
Usucapitos
La secretaria confirmó a los agentes que el profesor Ulloa se había estado comportando de un modo extraño de un tiempo a esa parte. Por supuesto, había sido la primera en observar sus despistes, cada vez más frecuentes. O la desazón que el catedrático experimentaba cuando ella se marchaba y tenía que quedarse solo en el departamento de derecho civil, como había ocurrido el día de su desaparición. Ulloa atribuía estos cambios en su carácter y otras tantas cosas a unos seres diminutos, a los que había dado en llamar usucapitos, que decía vivían en su despacho. Concretamente en la librería, donde tenían su madriguera entre los manuales de sucesiones y las obras de referencia. El profesor sostenía que los usucapitos eran bromistas y que les gustaba cambiar las cosas de sitio pero, añadía, si bien en un principio le resultaron divertidos, últimamente se habían mostrado cada vez más violentos. Los temía. Parecían fuera de control. Los policías escuchaban incrédulos una historia que la misma secretaria relataba con escepticismo. Detrás de los tomos de la Nueva Enciclopedia Jurídica de la editorial Seix se ahogaron unas risitas traviesas.
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